Cake Marmolado Frambuesa – pastel de viaje

Cake Marmolado Frambuesa - pastel de viaje

Cake Marmolado Frambuesa - pastel de viaje

Esta receta es para 4 pasteles (cakes) de 400g. Molde: 17cm x 9 cm x 6 cm.
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A Adamance LinkedIn

Marca de purés de frutas 100% naturales y sin azúcares añadidos, comprometidos a ofrecer todo el placer de una buena fruta madura para poder preservar su sabor y color. Marca certificada con el sello B Corp.

Nivel Media

¿Qué es un pastel de viaje? El pastel de viaje es una categoría clásica de la pastelería francesa que responde a una necesidad concreta: un pastel que viaja bien, que dura y que no requiere cadena de frío. A diferencia de un pastel fresco, el pastel de viaje se conserva durante más tiempo y puede mantenerse a temperatura ambiente sin perder calidad. Está pensado para resistir el transporte sin riesgo de estropearse, es fácil de comer en cualquier contexto y, por su propia naturaleza, no contiene fruta fresca ni nata. Un formato que combina practicidad y placer, y que lleva generaciones siendo uno de los pilares de la pastelería de tienda.

Un libro, una filosofía: Pasteles de Viaje 2.0

Esta receta forma parte del libro Pasteles de Viaje 2.0 de nuestro aliado Adamance, una colección que reinterpreta este formato clásico desde una perspectiva contemporánea: sabores más intensos, frutas de origen controlado y soluciones técnicas que permiten trabajar con purés de fruta sin comprometer la estructura ni la vida útil del pastel.

La intención: un marmolado afrutado como nunca antes

El cake marmolado es un clásico de tienda. La versión vainilla-chocolate es un fijo del año, ese pastel que siempre está ahí y que siempre se vende. Pero Clément Higgins, responsable de esta receta, llevaba tiempo buscando una versión afrutada -con un sabor verdaderamente marcado que respetara el perfil aromático de la fruta- y no encontraba la solución técnica adecuada.

Porque trabajar con fruta en un cake marmolado no es sencillo. La humedad de los purés altera el equilibrio de la masa. El sabor frutal tiende a perderse durante el horneado. Y conseguir que el marmolado mantenga su forma y su color dentro de la masa, sin fundirse ni desaparecer, requiere un gel que soporte la cocción.

«Un cake marmolado como yo soñaba, con un auténtico sabor a fruta. Se puede hacer únicamente con una fruta para acentuar la intensidad del sabor o, al contrario, asociar dos frutas, una para la masa y otra para el marmolado. En todo caso, se obtienen bonitos marmolados coloridos una vez cortado, un juego de texturas interesante y una bonita intensidad» – Clément Higgins.

La solución técnica: Goma Gellan y Konjac

El punto de partida fue la receta de los interiores Gellan de Adamance, modificada ligeramente con la incorporación del Konjac para ajustar la textura y el comportamiento del gel durante el horneado. La combinación de ambos gelificantes genera un gel estable, firme y apto para la cocción: no se funde, no migra dentro de la masa y mantiene su forma y color incluso a las temperaturas del horno.

Goma Gellan: gelificante de alta resistencia térmica que aporta estructura y firmeza al gel de frambuesa. Su capacidad para mantenerse estable en caliente lo convierte en el ingrediente clave que hace posible el marmolado en un cake horneado.

Konjac: fibra vegetal que complementa la textura del gellan, aportando elasticidad y mejorando la sensación en boca del gel una vez cocido. Juntos, generan una textura que no es ni demasiado rígida ni demasiado blanda: el equilibrio perfecto para crear esas vetas de fruta que se revelan al cortar el cake.

Este gel de frambuesa es el que se incorpora a la masa del cake para crear el efecto marmolado: una técnica que consiste en añadir el gel en forma de remolinos dentro de la masa de fruta antes del horneado, generando ese patrón visual de vetas de color que hace al cake marmolado tan reconocible y atractivo.

El resultado: color, textura e intensidad de fruta real

El Cake Marmolado de Frambuesa de Adamance es un pastel de viaje que no renuncia a nada. Conserva toda la practicidad del formato —dura, no necesita frío, viaja bien— pero añade lo que durante mucho tiempo parecía incompatible con él: *sabor auténtico a fruta, *color natural y un juego de texturas que sorprende al corte.

Al abrirlo, las vetas de gel de frambuesa contrastan con la masa de fruta en un degradado de rojos y rosados que convierte cada rebanada en una imagen. No es decoración: es el resultado de una solución técnica bien ejecutada, donde la Goma Gellan y el Konjac hacen posible lo que antes no lo era.

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Elaboración

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