Carlos Maestre en esta ocasión, reinterpreta la lasaña tradicional desde una perspectiva estructural y llamativa: en lugar de hornear capas de pasta, las fríe luego del montaje. En lugar de pasta convencional, utiliza crepes de espinaca. Y en lugar de una bechamel clásica elaborada con roux, incorpora Gelcrem Caliente como texturizante funcional. El resultado es un plato visualmente impactante, técnicamente impecable y sensorialmente sorprendente.
Bechamel de setas con Gelcrem Caliente: sustitución inteligente de maizena
En una lasaña tradicional horneada, la bechamel puede elaborarse con roux sin mayores complicaciones. Sin embargo, cuando la elaboración va a someterse a congelación y posteriormente a fritura, las exigencias técnicas cambian radicalmente. Aquí es donde la elección del texturizante se vuelve determinante.
El chef utiliza Gelcrem Caliente como sustituto directo de la maizena, un cambio técnico que transforma el comportamiento de la bechamel en condiciones extremas:
- Resistencia a la congelación: muchos texturizantes, incluida la maizena convencional, sufren sinéresis (separación de agua) después de ciclos de congelación-descongelación. Gelcrem Caliente mantiene la estructura de la bechamel intacta, evitando que el agua se separe y genere cristales de hielo que rompan la textura cremosa.
- Estabilidad durante la fritura: cuando la lasaña congelada se sumerge en aceite caliente, la transición térmica es brusca. Una bechamel mal estabilizada puede licuarse, explotar o perder cremosidad. Gelcrem Caliente garantiza que la bechamel mantenga su cuerpo y textura sedosa incluso bajo el choque térmico de la fritura.
- Textura cremosa sin almidón residual: la maizena, aunque funcional, puede dejar una sensación ligeramente granulosa o pastosa si no se cocina adecuadamente. Gelcrem Caliente produce una bechamel de textura limpia, suave y fundente, sin rastros de almidón en boca.
- Etiqueta limpia: al ser un almidón nativo, Gelcrem Caliente permite declarar el ingrediente simplemente como “almidón” en lugar de aditivos complejos, manteniendo la transparencia del producto.
Resultado visual: color, contraste y apetencia
El resultado final es un plato que entra por los ojos antes de llegar al paladar. El verde vibrante de las crepes de espinaca contrasta con el blanco de la bechamel y el dorado crujiente de la fritura. Al cortar la lasaña, las capas se revelan con claridad, mostrando la estructura interna del montaje. Es un plato que invita a ser fotografiado, compartido y, sobre todo, probado.
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