El helado de avellana es, sin duda, uno de los grandes clásicos de la alta gastronomía, apreciado por su sabor profundo y su textura cremosa. Sin embargo, lograr un helado que combine intensidad aromática, suavidad y estabilidad no es tarea sencilla.
El protagonista técnico de esta fórmula es el estabilizante Procrema 100 Caliente/Frío Natur, una solución que permite trabajar tanto en frío como en caliente, adaptándose a las necesidades de cada chef y facilitando la elaboración de helados con resultados profesionales. Este estabilizante no solo mejora la textura y la cremosidad, sino que también ayuda a controlar la formación de cristales de hielo, garantizando una experiencia sensorial suave y homogénea en cada cucharada.
La receta se completa con agua, azúcar, dextrosa y glicerina líquida, que aportan dulzura equilibrada y ayudan a modular la textura final. Pero el verdadero alma del helado es la pasta pura de avellanas tostadas, seleccionada por su intensidad y su perfil aromático único, que transforma este helado en una auténtica delicia.
El proceso es sencillo pero requiere precisión: mezclar bien todos los ingredientes, madurar la mezcla en frío durante unas horas para potenciar los sabores y asegurar la estructura, y finalmente turbinar y congelar para obtener un helado de avellana irresistible.
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