En el universo de la alta pastelería, el glaseado es mucho más que una simple cobertura: es el toque final para seducir tanto a la vista como al paladar. Sin embargo, lograr un glaseado perfecto es un auténtico reto incluso para los profesionales más experimentados. La textura, el brillo y la estabilidad dependen de una precisa selección de ingredientes y, sobre todo, del control absoluto de las temperaturas en cada etapa del proceso.
Para esta receta de glaseado de avellanas y chocolate blanco, hemos apostado por la Pectina Nappage X58, un ingrediente que nos permite obtener una textura sedosa y un corte limpio, además de garantizar una excelente estabilidad en vitrinas y durante el servicio. La pectina, tradicionalmente asociada a confituras y gelificados, se revela aquí como una aliada en el mundo de los glaseados sin gelatina animal.
Como base, hemos seleccionado una pasta de avellanas de calidad superior, que aporta profundidad y carácter, y el chocolate Opalys de Valrhona, reconocido por su perfil lácteo y su delicada dulzura.
El verdadero desafío reside en el dominio de las temperaturas: desde la fusión del chocolate hasta el momento exacto de verter el glaseado sobre la pieza. Unos grados de más o de menos pueden marcar la diferencia entre un acabado brillante y uno opaco, entre una textura fluida y una demasiado densa.
938 666 094
sosa@sosa.cat