La calidad de la raza de cerdo ibérico puro la cría en extensivo y el cuidado proceso de fabricación y de curado natural a 800 m. de altura, hacen de esta gama un homenaje a la cultura ancestral del curado de cerdo.
Destacamos la calidad de la grasa auténtica protagonista de estas carnes en su punto más sublime: las papadas y pancetas curadas y adobadas.